El visitante que no volvió

Llegaba dos veces cada año, recuerdo que siempre lo esperaba ansiosa, incluso algunas veces con curiosidad, y,  no es que deseara verlo,  la verdad era que no entendía mis sentimientos hacia él, algunas veces y más al principio sentía dudas, luego lo sustituí por miedo y al final, en su última visita, solo sentía indiferencia.

        Y así fue, como aquel visitante se quedó en el olvido, se volvió tierra seca, y , cuando hizo un viento muy fuerte, se disolvió en el aire.

 

 

Elia Santos

abril 2020