Experiencia de una escritora novel

Una lista de personas que han hecho más fácil la travesía

¡Hola a todos!

He decidido hacer esta entrada como una muestra de agradecimiento a todas las personas que me han ayudado, desinteresadamente, con mi libro “No lo leas“, “Colección de pesadillas”.

Les voy a contar mi progreso. Los que han leído Quién soy en el blog, sabrán que me gusta la literatura desde muy niña, de las románticas novelas que leía a muy corta edad haciéndome soñar y que mi madre me daba todo el permiso para leerlas. Mis favoritas eran las novelas de Barbara Cartland; leía y me imaginaba a mí misma siendo la escritora de esas grandes obras.

Escribí mi primera novela corta a los doce años. Intenté hacerla romántica como todas las que había leído, pero al sentarme a escribir no me conectaba, siempre envolvía mis historias con aventuras, liberación, protesta y lucha, quizá resultado del ambiente que me rodeaba. A pesar de que me encanta la literatura romántica, nunca he podido hacer una obra de ese género.

Con el tiempo me embarqué en el mundo mágico de la medicina, donde estar en la emergencia era lo más extenuante y maravilloso para mí y me olvidé de escribir, más nunca de leer. Escribía pequeños relatos, poesías que quedaban en los libros que leía, resultado de la inspiración del momento.

Al egresar como médico me enfrenté al mundo de una persona adulta. Mi madre no me apoyaría económicamente, no porque no quisiera, sino porque estudié con un crédito educativo que ella tendría que pagar.

Aunque no tardé en conseguir un empleo, la ansiedad y algunas patologías se apoderaron de mí y fue así como nació este blog en el año 2017, como un medio de desahogo que dejaba en cada línea de mis poesías.

Empecé a escribir otra novela y fue como una droga. No he parado de escribir, pero ¿de qué me servían tantos manuscritos en una memoria USB? Así que inicié mi búsqueda de editoriales… un mundo tan ensayado y escabroso y…, ¡por fin! Una editorial de coedición lanzó una de mis novelas “Prejuicios rotos”. En Honduras me fue bien, toqué puertas y muchas se abrieron dándome la oportunidad de venderlo como libro de lectura en las universidades, ya que tiene un trasfondo social. (Cuando digo “me fue bien” me refiero a que muchos leyeron mi libro, pues las ganancias eran pocas. Vendía mi libro casi al mismo precio que yo había pagado por ellos… esa es otra historia.)

Me casé con un ángel (hasta ahora), que me ha apoyado, cree en mí y en todo lo que hago. Nos mudamos a España con la meta de entrar en una residencia médica y así obtener la tan deseada especialidad. Aquí me di cuenta de que todo lo que había prometido la editorial de coedición no se cumplía al cien por ciento o quizá mis expectativas eran erróneas. Todo esto me llevó a pensar: «si publico otra vez, ¿qué haré con cien libros? En un país donde no conozco a nadie y en donde no tengo a mi familia? ¡Imposible!»

Aunque hay tantas opciones, hoy en día autopublicar es un lío, pero no me importó y lo hice. Empecé a buscar personas que hicieran reseñas de mi libro. Muchos cobran cifras exageradas para un libro que solo vale un dólar y pagar promoción en redes sociales no te garantiza nada.

Por eso he hecho esta entrada, para las personas que leyeron, me animaron y sin pedirles apoyo han hecho reseñas de mi libro.

Alejandro Gustavo, quien se tomó el tiempo de escribirme por Instagram y comentarme con detalle lo que le había parecido cada historia. Fue muy enriquecedor y divertido leer su análisis.

La chica del Universo, su apoyo constante en cada entrada y que haya leído mi libro me ha dado mucha ilusión.

Macalder, por sus buenos deseos y comentarios.

Gustavo Polo, estudiante de producción gráfica para televisión, por tan valiosa cooperación en su blog de YouTube. Me ha dado ideas de promoción en un mundo digital tan saturado; sin duda me ha sorprendido mucho.

Val, reseñadora de libros en Instagram, quien ha aceptado mi propuesta y le ha hecho una reseña a mi libro.

A Saricarmen, a quien siempre le voy a agradecer. Está conmigo desde el año 2017, fue una de las primeras personas en seguirme. Me ha ayudado con la redacción y estilo de mis entradas y, sin pedirle ayuda. Ahora es una gran amiga a la distancia. No la conozco personalmente, pero la imagino en su casa, cosechando y recolectando frutas…

Sé que he dejado muchos fuera; tendría que hacer muchas entradas para escribir los nombres de todos.

Solo me queda decirles que mi agradecimiento es tan grande que alcanza para todos y que estoy realmente sorprendida. Hay muchas personas que aportan un grano de arena para ayudar y cada grano es valioso para construir un sueño.

¡Besos a todos!