Una carta a mi madre

 

10 de mayo del 2020                                                                            Ávila, España

Querida mamá

Hoy me desperté pensando en ti, no creas que me sucede a menudo, disculpa por no escribirte antes, he estado ocupada. No creas que he dejado atrás los días en los que me abrazabas y rogaba por dormir contigo, resulta que ahora tengo tantas cosas por hacer, tantas metas que cumplir, tantos objetivos planteados que a veces se me olvida lo que en verdad importa.

Los días como hoy, cuando la suerte se aleja y los problemas me arropan, el único pensamiento que me consuelan eres tu, deseo volver a ser una niña, esa época donde todos los problemas se terminaban cuando tú te hacías cargo, entonces yo podía dormir tranquila.

Aprovecho para decirte que tengo días bueno y días malos, que los malos siempre son más intensos que los buenos, pero tu ejemplo me levanta cuando te recuerdo día a día con una sonrisa. Ahora comprendo que muchos de esos días no eran para sonrisas, eran para derrumbarse y llorar, pero no lo hacías, admiro tanto tu fortaleza y es esa fortaleza la que hace que me levante.

Ahora me dejo de tantas palabras y paso a decirte el motivo de mi carta, quiero decirte que aunque me enoje, no te llame, no me consuelen tus palabras y no escuché tus consejos, por las noches cuando mi voz no se escucha, escucho la tuya y analizo tus consejos y tus palabras, quizá no lo acepté y que después de esta carta continúe renuente a ti, por favor, cuando esté distante y mire para otro lado, saca esta carta y léela, porque será justo lo que pienso.

Me despido con un abrazo Madre.

P.D Te amo.

Elia Santos