“Poema a la madre” de Héctor Gagliardi

Héctor Gagliardi

Yo fuí medio consentido,
por ser el hijo menor,
y ya mi hermano el mayor,
me llamaba “el preferido”.

Razones habrá tenido,
cada vez que me corría,
detrás de ella me ponía,
y ya estaba protegido.

Si mi padre me mandaba,
a la cama sin comer,
la veía aparecer,
haciendo que se enojaba,

y a escondidas me pasaba,
la parte mía en un plato,
y “en la próxima ¡te mato!”,
-me decía- y lagrimeaba.

Aquel delantal mojado,
de lavar en la pileta,
y que retorcía inquieta,
porque alguno había avisado,

que el hijo se había peleado,
con otro chico en la esquina,
y al rato yo aparecía,
con un ojo amoratado.

Me acuerdo lo que sintió
la vez del pantalón largo,
fue un momento muy amargo,
me miraba, me tocó,

decía: “cómo creció,
si ayer lo hacía dormir”,
y al quererse sonreír,
el llanto la traicionó.

Igual que muchos creí
que sabía demasiado,
por unos labios pintados
del lado de ella me fui,

y aquel día en que volví,
arruinado y amargado,
en vez de dejarme a un lado,
se puso a rezar por mí.

Cómo castiga la vida,
cómo traiciona la gente,
cómo se dobla la frente
por un plato de comida,

no hay uno que no te pida
su parte por un favor,
y se calcula el valor
que pueda tener tu herida.

Solo ella,… ella comprende,
el dolor de tu mirada,
porque su vista cansada,
desde chico nos entiende.

Solo ella te defiende,
porque sos su misma sangre,
y solo te da una madre,
la amistad que no se vende.

Yo quería hacerle versos
como ella merecía,
¡Los empecé tantas veces!,
y no salgo del comienzo,

es que a una madre, yo pienso,
¿qué se le puede escribir?
sólo se puede decir
en la ternura de un beso.

El autor de esta hermosa poesía, fue un argentino nacido en Buenos Aires en el año 1909. Estuvo muy ligado al mundo del tango, género del cual fue letrista y recitador. Su obra poética es abundante, destacándose su lenguaje sencillo y barrial.

No es uno de los escritores latinoamericanos más conocidos, pero es bueno recordar su obra, ya que influyó en la vida de miles de personas humildes.

Como su contexto cultural es el del tango, tiene mucha influencia el lunfardo. El lunfardo es una jerga nacida en las cárceles, que luego se traslada al hablar cotidiano de los argentinos cercanos al puerto de Buenos Aires. Es por esto que hay que estar embebido de sus expresiones y tener conocimiento de las costumbres para comprender sus poesías.

Esta necesidad tiene un porqué. Héctor Gagliardi fue siempre un alma sencilla, que le escribió a las cosas sencillas de su tiempo. Como en este poema, que podríamos regalar en el Día de la Madre como una caricia para el alma.

Vamos a prestar atención a ciertos detalles de esta poesía. Es muy fácil de comprender, no tiene recursos complicados, no usa un léxico elevado. Porque se enfoca en llegar a lo que todo el mundo puede sentir, sin necesidad de mucha erudición.

Y algo que todos podemos sentir, sin duda, es el amor de nuestras madres. Como este hombre que cuenta que la suya tenía el delantal mojado por la pileta. Esto significa que ella lavaba ropa para ayudar a la economía del hogar. Eran muy pobres, pero trabajadores.

Otro detalle que hay que explicar, es que cuando habla de la primera vez que usó pantalones largos, tiene un significado cultural. El usar un pantalón largo era el ingreso a la adultez, era empezar a ser grande. Y eso, a cualquier madre le cuesta.

Quise traer esta poesía simple, para hacer un momento de reflexión. Pensemos cuántas veces valoramos lo que significa una mamá y todo lo que le debemos a la nuestra. Como dice el poeta, digámoslo con un beso.