En el consultorio de un psiquiatra

Psiquiatra, lluvia de ideas

—Tu ansiedad es sin duda consecuencia de tus preocupaciones, te preocupas mucho por el futuro.

«Vaya, ya lo sabía»

» ¿Qué haces durante el día?

—Estudio, la mayor parte del tiempo, en mis horas de descanso, miro alguna serie, leo un poco.

—¿Haces alguna actividad que te relaje?

—Escucho música, voy de tiendas, veo películas.

—¿Cuántas horas al día estudias?

—Diez horas, usted entiende como médico, tengo que estudiar bastante.

—¡Vamos! Pero tienes que dejar tiempo para el ocio.

Me quedé en silencio, todo lo que me decía ya lo sabía, empezaba a estar incomoda, era mi primera vez en el psiquiatra, buscaba ayuda para mi ansiedad.

» Dime, si pudieses alargar un día sin que nadie se diese cuenta, por ejemplo, convertir un día a cuarenta y ochos horas ¿qué harías?

—Leería—respondí sin dudarlo. Mientras pensaba en los libros que leería en esas 24 horas extras, quizá por fin terminaría de leer «Guerra y paz» de León Tolstói o podría terminar aquella saga que había empezada hace dos años. En mi biblioteca de Kindle tenía un libro que se llamaba «Milena o el fémur más bello» creo que así se llamaba, tenía buenas reseñas, o si sale a la luz por fin el nuevo libro de George R.R Martin. Incluso podría sacar de la biblioteca un libro que me había llamado la atención «Cartas de amor de grandes hombres.»

—¡Vamos! No todo en la vida es estudiar, podrías ir a tomarte una caña con tus amigos, ir a un bar, convivir con más gente.

«¿No se suponía que nadie se daría cuenta? Qué sentido tendría entonces salir con amigos, a no ser que cayera en un agujero negro, regresaría como si nada, pero entonces, yo no me habría dado cuenta y no haría nada, los demás estarían preocupados, estaba realmente confundida, o quizá ellos caería en un agujero negro, tampoco tenía mucha lógica, porque no pasaría tiempo con ellos»

—Tiene razón Doctora, lo mejor sería convivir con mis amigos —dije al darme cuenta que ella no comprendía lo imaginativa que podía ser en algunos temas y quizá ese era mi principal problema. Lluvia de ideas y pensamientos.

Elia Santos

2020