La Dama tenebrosa

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– Ven- me dijo una voz angustiosa al oído.

Sentí que el lóbulo de mi oreja se heló con su aliento frío.

Busqué en la oscuridad su rostro,

más la negrura espesa de sus pensamientos la ocultó por completo.

-Ven-repitió con la voz en un hilo.

– Ven, que te necesito.

Esta vez  se congeló hasta mi alma.

-No hay manera de encontrarte -respondí con recelo.

-No tengas miedo, solo escúchame- suplicó.

Desesperado aparté una nube gris, y luego una más oscura.

-Por favor sigue- musitó más tranquila.

Continúe retirando nubes espesas, algunas más claras otras más oscuras.

Hasta que vi su rostro, sus ojos negros, sus labios rojos.

-Amado mio! me has salvado..

Entonces sentí que morí lento entre sus brazos.

Elia Santos

2017