Cuentos, Relatos

Imaginación

En un pueblo vivían dos hermanas, de catorce y once años respectivamente. Vivir aislados tenía sus ventajas, en casa no tenían televisión por cable y mucho menos señal de internet o una computadora, se conformaban con el inmenso patio que poseían y con algunas novelas que su madre tan generosamente les prodigaba.

Los días pasaban cotidianos y sin aura alentadora; que cayera una hoja del árbol de mango con tono violáceo era algo para romper la rutina, los fines de semana eran largos e ir al colegio era lo único divertido. ¡Que tristeza cuando terminaba el curso! Las vacaciones era lo más temible para aquellas niñas, obligadas a quedarse en casa, porque no tenía el dinero para vacacionar, pero un niño tiene sus artimañas y busca siempre la forma de entretenerse.

Pero ¿qué hay de esos interminables días de lluvia, que obligan hasta cerrar las ventanas, y como consecuencia de rayos y ventiscas se corta la luz eléctrica?.

Las dos hermanas sin nada que hacer más que tumbarse sobre cama, en medio de la oscuridad, suspiraban. La más pequeña odiaba ver a su hermana triste, y aburrida, no podía cepillarle el cabello o hacerle los peinados que tanto le gustaban ya que los rayos nos podían caer y matarnos, según la madre. La niña pequeña haría cualquier cosa por entretener a su hermana.

—En el colegio una amiga me contó una película muy buena que están pasando por Cinemex —dijo la más pequeña.

—¿De qué trata? — preguntó la hermana mayor con mejor ánimo.

«—Va de una niña huérfana que vive con su tía, es una niña que tiene un gran don, le encanta nadar, y su tía le ha contratado los mejores entrenadores para que organicen rutinas de entrenamiento, supervisan su alimentación, la pobre nunca ha comido chocolate y entrena hasta nueve horas diarias, cuando sale de la piscina tiene las manos y pies tan arrugados y el pelo no tiene brillo porque a pesar del gorro siempre se le mete agua llena de lejía, tiene 15 años y su cuerpo es diferente al de otras niñas, tiene la espalda ancha y nada de pechos. Su sueño es ganar la medalla olímpica de natación, y por ello entrena duro.»

La niña paro su narración para ver si su hermana estaba interesa en la historia, cuando vio sus ojos negros brillantes de emoción y su rosto con expresión de suspenso la niña más animada prosiguió con la historia.

«—Cierto día la niña, quien era muy solitaria y sin amigos llego a la piscina para profesionales a las cinco de la mañana, todo estaba oscuro…

—Va a pasar algo muy malo, estoy segura —dijo mi hermana.

—Claro, es una película de suspenso.

—¿Y como llegaba la niña sola a nadar, su tía no la acompañaba?

—Ten paciencia que eso iba —dijo la niña pequeña.

» La tía había alquilado una casa justo al lado de donde estaban las piscinas para que su sobrina no perdiera tiempo, a la niña le gustaba entrenar cuando no hubiese nadie.

—¿Y los entrenadores? —preguntó la niña grande extrañada.

—Ellos llegaban a las seis de la mañana.

—¡Ah! ¡Que emoción! Seguí contando.

—La niña se metió a hacer su rutina, cuando de pronto sintió que alguien la jalaba por la espalda hacia arriba, estirando el traje de baño, ella de inmediato se dio la vuelta y quedó flotando, pero no había nadie. Aún faltaba para que llegara su entrenador, así que sin darle importancia continuó la rutina. Segundos después, sintió una corriente de agua más helada a su lado, como si alguien nadará junto a ella, llegó rápidamente al final de la piscina y descanso un rato, quizá aún seguía un poco dormida, hizo unas cuantas burbujas y empezó a nadar practicando la técnica de dorso, no llevaba ni media piscina cuando sintió que alguien le estiraba el traje de bajo del agua, como iba de espaldas, asustada trato de inclinarse para comenzar el nado libre e ir a la parte más cerca de la piscina y poder salir. Estaba tan asustada porque una mano que no miraba la seguía jalando hacia el fondo, ella intentó dar brazadas en vano, abrió los ojos y ya estaba en el fondo de la piscina, miró hacia abajo y unas manos negras y viscosas estaban atando su traje de baño por la espalda a un pedazo de hierro salido que había al fondo.

   Cuando vio la mano viscosa y negra empezó a gritar pero el agua silencio los gritos y solo trago litros y litros de agua, cuando quiso salir estaba atrapada, su traje de baño estaba enganchado en aquel metal, comenzó a quitarse el traje de baño con rapidez para salir del lugar, pero entonces la mano negra viscosa nado por encima de ella y entonces le vio; tenía rostro, un rostro negro y viscoso, con ojos hundidos de color verde moho, le impidió que se quitara el traje de baño y quedo observándola a los ojos hasta que la niña dejó de patalear y bracear.

  Cuando llegó el entrenador la encontró muerta, llamó a la policía y cuando la sacaron del fondo de la piscina, comprendieron que había muerto ahogada, que había intentado liberarse su traje de baño, pero no le había dado tiempo, su tía no comprendía, su sobrina podía aguanta varios minutos bajo agua, el tiempo suficiente para quitarse el traje. Cuando la sacaron, la niña tenía la piel totalmente blanca y arrugada, sus ojos abiertos llenos de pánico y la boca abierta como si continuara gritando.»

—Pobrecita, que feo lo que le pasó, ¿Quién sería ese un hombre viscoso? ¿algún espíritu?

—Un demonio- respondió la narradora con aire de sabelotodo.

—Hasta escalofrio me dio —dijo la oyente temblando.

—Se dice que después, los vigilantes y nadadores que llegaban a practicar miraban a una niña al fondo de la piscina y otro decían que escuchaban gritos o que el agua de la piscina sin nadie adentro empezaba a moverse como si alguien estuviese nadando, con el tiempo cerraron la piscina, y quedó abandonada ningún nadador se atrevió a entrenar ahí.

—¡Que película tan emocionante Elia! ¿No te han contado otras?

—Claro, dice mi amiga que pronto sacaran la segunda parte y que me la contara en cuanto la vea.

—¡Que emoción! —ojalá sea pronto.

—En cuanto me la cuente, nos pasaremos una tarde contándose y después hablamos de que es lo más escalofriante.

—Me imagino que en la segunda parte vuelven a abrir la piscina ¿no crees?

—Algo así me ha dicho mi amiga, pero no está segura.

    Y así aquellas dos niñas pasaron el resto del día hablando de la «película» a la mayor le encantaban ese tipo de historias y la menor no podía estar más que complacida que su relato de ficción hubiese servido para entretener a su hermana, era claro que nadie le había contado una película y mucho menos que ese relato hubiese llegado a la pantalla grande.

Con el tiempo le contó la segunda parte, y relatos así se hacían más frecuentes, ya cuando llegaron a adultas la mayor comprendió que su hermana jamás le había contado películas, comprendió que eran relatos producto de su imaginación.

Elia Santos

2020

7 comentarios en “Imaginación”

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