Bloqueo

Tecleaba rápidamente para que sus dedos pudiesen volar junto con su imaginación; así lo hacía cada tarde, desde abril. Repudiaba el hecho de que el mesero le hiciera perder el tiempo cuando le llevaba el café y le brindaba una sonrisa. Pero cortés como era, le brindaba un gracias y una sonrisa también; sus dedos volvían a volar majestuosos. Hasta que un día las teclas se le confundieron y cuando leyó lo que había escrito, ¡nada tenía sentido!

Elia Santos

2017