DELIRIOS DE AMOR

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ATADA, PINTURA DE JOSE IGNACIO PRIETO DEL PICO

Esta soledad infernal que nos inunda de recuerdos

Esta bendita forma de amarte

Me ata al cielo de las bienaventuradas almas que sufren de amor

Yo mi amor, te prometo, soy fuerte

 

Aunque debo confesarte que estas cadenas me aprisionan

Me duelen intensamente, procuro no ver  que es lo que atan exactamente

Tengo miedo de ver las heridas que me causan

Pero te lo repito, soy fuerte, entre tanto amargo dolor.

 

Miró a mi alrededor y solo veo, almas llorando de amor agridulce

Algunas están fuertemente atadas a las nubes

Con gruesas cadenas de acero

Otras están atadas con hilos de plata, algunas ataduras brillan como el oro.

 

Ayer pregunté con miedo, solo por curiosidad

¿Con que estoy atada?

Un alma atormentada de amor me respondió:

Te retuerces constantemente, gimes en tus propios pensamientos

 

Pero nada te ata, a veces veo hilos de seda, otras veces espinas.

¿Que ves ahora?- pregunté asustada, siento que estoy entre espinas

Me arde y me duele, siento la sangre correr por mis piernas

La pobre alma torturada, vio me tristemente,

 

Intentó disimular con su mirada,

Ahora niña no estas atada a nada, te veo sangrar, sí, pero nada te ata.

Nada le creí, después de todo, ¿cómo creerle a esta pobre alma torturada de amor?

Respiré profundo, haciendo caso omiso al dolor que me aprisionaba

 

Entonces sentí mi alma liviana, lloré de amor y consuelo

Entonces con valor incliné mi mirada hacia mi cuerpo,

Sangraba hasta hacer un charco en el suelo

Tome la sangre entre mis manos y se convirtió en aceite de rosas.

 

Nada me ataba, el amor es así, comprendí

Son las cadenas de tus pensamientos que te aprisionan

Pero me gusta sentirme atada, aprisionada, es como un círculo vicioso

Así que cerré los ojos y me entregue al amor profundamente

 

Algunos días es amargo, otros agridulce, y hoy, hoy siento alcanzar el cielo.

 

Y como dos águilas gigantes atravesando el océano, incesantes y magnificas

Contra el viento, así son nuestros corazones atados a aros dorados, limpios y

Puros ¡oh mi amante perfecto! ¡Mi eterno protector! ¡Que perfecto destino!

Vivo atada a ti como la más fiel de las benditas, me atas dulcemente con dolor

Y amargura ¡que placer!, tenerte es mi delirio.

 

 

Elia santos

2017

La Dama tenebrosa

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– Ven- me dijo una voz angustiosa al oído.

Sentí que el lóbulo de mi oreja se heló con su aliento frío.

Busqué en la oscuridad su rostro,

más la negrura espesa de sus pensamientos la ocultó por completo.

-Ven-repitió con la voz en un hilo.

– Ven, que te necesito.

Esta vez  se congeló hasta mi alma.

-No hay manera de encontrarte -respondí con recelo.

-No tengas miedo, solo escúchame- suplicó.

Desesperado aparté una nube gris, y luego una más oscura.

-Por favor sigue- musitó más tranquila.

Continúe retirando nubes espesas, algunas más claras otras más oscuras.

Hasta que vi su rostro, sus ojos negros, sus labios rojos.

-Amado mio! me has salvado..

Entonces sentí que morí lento entre sus brazos.

Elia Santos

2017

Abuela

Hoy, al pasar por calles de embrujo

Por caminos entretejidos

De telarañas y sombras

Miré hacia atrás y te vi

Caminabas despacio

Me miraste tristemente

Dibujaste forzosamente una sonrisa

Y con tu mirada triste me dijiste;

No temas, siempre estaré aquí.

Elia Santos

Sept. 2018

Luna llena

Sólo quería besarte bajo la luna llena

Me habían dicho;

Que todo lo que hiciese en luna llena

¡Jamás crecería!

Que la magia terminaría al cambiar de fase.

Que todo lo que hiciese en luna nueva floreceria.

Así que, esperé paciente que pasarán las fases de la luna

Justo en luna llena pasaste a mi lado cómo todos los días

Y yo, sin dudarlo, tomé con ambas manos tu rostro

Te volteé y cuando la luz de la luna penetró en tus ojos intensamente,

Te besé, te besé sin pausas y sin prisas

Te besé porque la magia acabaría al salir el sol

Y yo, tan confusa y destinada al drama

Necesitaba por unos segundos alcanzar la gloria.

Me dijeron tantas cosas de la luna…

¡Y yo las creí por completo!

Lo que no me dijeron es que la luna llena trae su hechizo.

Y que cada luna llena nos necesitaríamos

Ahora pasamos esperando con desespero las fases de la luna

Y al llegar la luna llena,

corremos bajo nuestra propia sombra

Y desnudos nos sorprende cuarto menguante.

Elia Santos

Agosto 2018

Eres…

No eres más que la sombra que vaga descalza

No eres más que el silencio que viaja oculto

No eres más que el arte que transforma mis manos

No eres más que el cielo reflejado en mis lágrimas

Eres el viento que me arrulla en mis sueños

Eres el aroma fantasmal de mis mañanas

Eres un suspiro sumergido en el viento

Eres el susurro que musita en lamentos

Tú eres mi vida disuelta en pociones de nada

Tú eres mi mundo, cavernícolo enrejado

Tú eres todo, el deseo de mis ambiciones

Tú eres todo lo que tengo.

Elia Santos

2017

“Poema a la madre” de Héctor Gagliardi

Héctor Gagliardi

Yo fuí medio consentido,
por ser el hijo menor,
y ya mi hermano el mayor,
me llamaba “el preferido”.

Razones habrá tenido,
cada vez que me corría,
detrás de ella me ponía,
y ya estaba protegido.

Si mi padre me mandaba,
a la cama sin comer,
la veía aparecer,
haciendo que se enojaba,

y a escondidas me pasaba,
la parte mía en un plato,
y “en la próxima ¡te mato!”,
-me decía- y lagrimeaba.

Aquel delantal mojado,
de lavar en la pileta,
y que retorcía inquieta,
porque alguno había avisado,

que el hijo se había peleado,
con otro chico en la esquina,
y al rato yo aparecía,
con un ojo amoratado.

Me acuerdo lo que sintió
la vez del pantalón largo,
fue un momento muy amargo,
me miraba, me tocó,

decía: “cómo creció,
si ayer lo hacía dormir”,
y al quererse sonreír,
el llanto la traicionó.

Igual que muchos creí
que sabía demasiado,
por unos labios pintados
del lado de ella me fui,

y aquel día en que volví,
arruinado y amargado,
en vez de dejarme a un lado,
se puso a rezar por mí.

Cómo castiga la vida,
cómo traiciona la gente,
cómo se dobla la frente
por un plato de comida,

no hay uno que no te pida
su parte por un favor,
y se calcula el valor
que pueda tener tu herida.

Solo ella,… ella comprende,
el dolor de tu mirada,
porque su vista cansada,
desde chico nos entiende.

Solo ella te defiende,
porque sos su misma sangre,
y solo te da una madre,
la amistad que no se vende.

Yo quería hacerle versos
como ella merecía,
¡Los empecé tantas veces!,
y no salgo del comienzo,

es que a una madre, yo pienso,
¿qué se le puede escribir?
sólo se puede decir
en la ternura de un beso.

El autor de esta hermosa poesía, fue un argentino nacido en Buenos Aires en el año 1909. Estuvo muy ligado al mundo del tango, género del cual fue letrista y recitador. Su obra poética es abundante, destacándose su lenguaje sencillo y barrial.

No es uno de los escritores latinoamericanos más conocidos, pero es bueno recordar su obra, ya que influyó en la vida de miles de personas humildes.

Como su contexto cultural es el del tango, tiene mucha influencia el lunfardo. El lunfardo es una jerga nacida en las cárceles, que luego se traslada al hablar cotidiano de los argentinos cercanos al puerto de Buenos Aires. Es por esto que hay que estar embebido de sus expresiones y tener conocimiento de las costumbres para comprender sus poesías.

Esta necesidad tiene un porqué. Héctor Gagliardi fue siempre un alma sencilla, que le escribió a las cosas sencillas de su tiempo. Como en este poema, que podríamos regalar en el Día de la Madre como una caricia para el alma.

Vamos a prestar atención a ciertos detalles de esta poesía. Es muy fácil de comprender, no tiene recursos complicados, no usa un léxico elevado. Porque se enfoca en llegar a lo que todo el mundo puede sentir, sin necesidad de mucha erudición.

Y algo que todos podemos sentir, sin duda, es el amor de nuestras madres. Como este hombre que cuenta que la suya tenía el delantal mojado por la pileta. Esto significa que ella lavaba ropa para ayudar a la economía del hogar. Eran muy pobres, pero trabajadores.

Otro detalle que hay que explicar, es que cuando habla de la primera vez que usó pantalones largos, tiene un significado cultural. El usar un pantalón largo era el ingreso a la adultez, era empezar a ser grande. Y eso, a cualquier madre le cuesta.

Quise traer esta poesía simple, para hacer un momento de reflexión. Pensemos cuántas veces valoramos lo que significa una mamá y todo lo que le debemos a la nuestra. Como dice el poeta, digámoslo con un beso.

Yo soy

Ojalá despertara en un día de mar
con el sonido de las olas
Bravas, incesantes y saladas.

Ojalá despertará suavemente
Con un susurro inexplicable
Y mis ojos al abrirse comprendieran

Y que la mañana fuese eterna
Y la tarde aún más
Que el momento de felicidad
Se detuviera en un año

Quisiera disolverme en partículas
y esfumarme a tus brazos
en el momento preciso

Ven y aléjame de los sueños
que tan pesadamente
me arropan cada noche

Pon tu mano en mi frente
disipa los miedos y euforias
Trata de alcanzar  las sombras
Y convierte en luz con un beso

No he de arrullarte mientras lloras
Mis brazos no sabrían hacerlo
no te tengo y ya siento el peso

Y como todo lo bueno,
el esfuerzo se convierte en dolor
Me acuesto, cierro los ojos, no te veo

No quiero contagiarte
Los huesos están sin piel
y mi carne magullada sin evidencias
No seré capaz de ocultarlo

No soy capaz de sonreír todo el tiempo
Y que mi lengua tenga sensación de hormigueo
Y aún así; te miró y me brindó

Cariño mío, no tengo nada que brindar
Mis pies caminan en falso
trastabilló en cada paso

Cómo podré sostenerte?
si me caigo no podrás levantarme
si intentas levantarme
te arrastraré conmigo

Pero si vienes, una promesa te hago
Podré amarte, besarte
Algún día si vienes...

Estos versos, serán una presentación
me introduzco en palabras
Abrazo con sentimientos.

Elia Santos
2020 


Corazón coraza, de Mario Benedetti

Mario Benedetti, poesía romántica

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Por esto mismo, dejó en su testamento un último deseo. Crear con sus bienes la Fundación Mario Benedetti, para el apoyo a la literatura y la lucha por los derechos humanos. Uno de los representantes más conocidos entre los escritores latinoamericanos es Mario Benedetti. Este escritor, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo nació en el año 1920 y falleció hace poco tiempo, en el año 2009.

Es inmensa su obra, habiendo dejado escritos más de 80 libros que se tradujeron a numerosos idiomas. Su vida ha sido interesante más allá de su producción, y es bueno hacer un recorrido por ella para entender sus escritos. Fue siempre una persona comprometida, con ideales que le valieron el exilio de su país.

El estilo que lo caracteriza es sencillo. No utiliza un lenguaje difícil de comprender ni figuras retóricas complicadas. Sus poemas son el reflejo de sus convicciones, y por esto son accesibles a todo el mundo. Benedetti siempre se preocupó por la difusión de las letras.

Este poema que hemos leído nos acerca a su estilo de escritura y sus temas favoritos. Ha sido un escritor muy romántico, y la temática amorosa es recurrente. En su vida personal, conoció al amor de su vida muy joven y se casó con ella a los 26 años. Sólo se separó de su mujer cuando debió vivir exiliado, porque ella cuidaba de las madres de ambos.

Volviendo al poema, es hermosa la forma en que se refiere a un amor no correspondido. El lector siente la lejanía y la cercanía en un mismo verso: “la noche pase y yo te tenga y no.”

El mismo título es un juego de sonidos entre corazón y coraza. El centro de la sensibilidad y el amor, objeto del deseo de un enamorado, envuelto en una armadura que lo vuelve inaccesible.

Es realmente bello y gratificante, porque podemos sentirnos identificados con lo dicho en la poesía. Pero, aunque no lo hagamos, la sencillez de sus palabras nos lo hacen comprensible y cercano.

El Consejo Maternal

el consejo maternal

El día de las Madres, en Honduras lo celebramos el segundo domingo de Mayo, sin duda no hay cosa más hermosa que el amor maternal, sin querer al pensar en el regalo que le haré a mi Madre recordé todos mis años de escuela y colegio, siempre celebraba el día de la Madre con entusiasmo y me anotaba en todas las actividades, baile, declamar poesía, canto (aunque soy pésima en eso), pintura (no tengo nada de habilidad), sin duda lo mío era declamar, de hecho mi primer premio por escribir me lo gané escribiendo un poema para el día de las Madres, no fue un premio ostentoso, el ganador lo recitaba en la celebración del día de la madre, algo que me llenó de orgullo, en fin…. me he salido del contexto al escribir estas líneas, es que me emociona recordar mis años de colegio. Les quiero hablar de un poema muy especial para mí, un poema que lo recitamos tanto mi hermana y yo para el día de las Madres, y que cuando lo leí por primera vez me saco algunas lágrimas, de hecho aún lo hace, reacción que tiene en muchas Madres al escucharlo, se los dejos para que compartan conmigo esta poesía tan hermosa, si alguno ha leído a Olegario Víctor Andrade, seguro ya sabe de lo que hablo.

EL CONSEJO MATERNAL

Ven para acá, me dijo dulcemente
mi madre cierto día;
(aún parece que escucho en el ambiente
de su voz la celeste melodía).

Ven, y dime qué causas tan extrañas
te arrancan esa lágrima, hijo mío,
que cuelga de tus trémulas pestañas,
como gota cuajada de rocío.

Tú tienes una pena y me la ocultas.
¿No sabes que la madre más sencilla
sabe leer en el alma de sus hijos
como tú en la cartilla?

¿Quieres que te adivine lo que sientes?
Ven para acá, pilluelo,
que con un par de besos en la frente
disiparé las nubes de tu cielo.

Yo prorrumpí a llorar. Nada, le dije;
la causa de mis lágrimas ignoro,
pero de vez en cuando se me oprime
el corazón, y lloro.

Ella inclinó la frente, pensativa,
se turbó su pupila,
y, enjugando sus ojos y los míos,
me dijo más tranquila:

– LLama siempre a tu madre cuando sufras,
que vendrá, muerta o viva;
si está en el mundo, a compartir tus penas,
y si no, a consolarte desde arriba…

Y lo hago así cuando la suerte ruda,
como hoy, perturba de mi hogar la calma:
¡ Invoco el nombre de mi madre amada,
y, entonces, siento que se ensancha el alma !

Olegario Victor Andrade
(1839-1882)

Todos soñamos

Hemos soñado con la gloria

Hemos soñado con la felicidad

Hemos soñado con un mundo

Liviano, dócil, risueño

Todos hemos soñado con un mundo

Carente de congoja e hipocresía

Con un mundo lleno de bondad

Hemos soñado todos con un manantial sin fin

Con las cuatro estaciones con su auténtica naturaleza

Con el viento azotar suavemente sin daños

Con las personas cruzar la calle sin temores

!Todos hemos soñado!

Elia Santos

2017-2020