Incertidumbre

Cuando la incertidumbre acecha

El miedo florece como capullo en primavera

Se instala en el alma, te corroe por las noches

Te cala los huesos, se respira en el aire

Cuando la incertidumbre acecha,

En lo personal pienso, quizá por consuelo

Quizá porque acierto, ¿quien podría asegurarlo?

Que el triunfo esta cerca.

Elia Santos

2017-2020

Miedos

 

Cuando te vi venir sollozante

Quizá fue de nostalgia

O de alegría al verme

¡Qué voy a saber yo!

Si cuando el sol sale radiante

Me abrigo de su resplandor

Y cuando el frio aprieta

Bailo bajo la lluvia

¡Qué voy a saber yo!

Si cuando te veo venir

Arrastro mi mirada

hacia escondites desconocidos.

Y tú,

siempre me encuentras.

 

Elia Santos

2018-2020

No soy nadie

No soy nadie
Tan solo una brisa ligera
A veces refrescante
A veces seca

Las dimensiones que me rodean;
Son inmensas y bellas
Yo soy tan diminuta
Entre tanta eternidad

No soy nadie
Cuando admiro el viejo roble,
Soy mucho menos
Cuando miro la inmensidad del Mar.

Hay tanta admiración en mis ojos
Brillan al darme cuenta
De mi propia insignificancia
Doy Gracias por estar aquí.

Entonces te miro
Tus ojos brillan de la misma forma que los míos
En tus labios se asoma una tímida sonrisa
Tu mirada no se ha apartado de mi rostro jamás.

Entonces comprendo
Mientras Observo la eternidad
Mientras yo me siento nadie entre la inmensidad
Para ti, yo lo soy todo.

Elia Santos

La vida en palabras

descarga

No soy nadie

Tan solo una brisa ligera

A veces refrescante

A veces seca

Las dimensiones que me rodean;

Son inmensas y bellas

Yo soy tan diminuta

Entre tanta eternidad

No soy nadie

Cuando admiro el viejo roble,

Soy mucho menos

Cuando miro la inmensidad del Mar.

Hay tanta admiración en mis ojos

Brillan al darme cuenta

De mi propia insignificancia

Doy Gracias por estar aquí.

Entonces te miro

Tus ojos brillan de la misma forma que los míos

En tus labios se asoma una tímida sonrisa

Tu mirada no se ha apartado de mi rostro jamás.

Entonces comprendo

Mientras Observo la eternidad

Mientras yo me siento nadie entre la inmensidad

Para ti, yo lo soy todo.

Elia Santos

2017

Ver la entrada original

Te amo…

Te amo por la paciencia que tienen tus brazos
Cuando me abrazan fuertemente sin importarles,
Que de mi cuerpo salgan espinas.
Te amo por como me besas, ardiente y apasionado,
Sin importarte que mis labios se hayan congelado.
Te amo porque me desnudas despacio
Te amo porque esperas sin importarte las estaciones
Te amo porque sé que contigo estoy segura
Te amo por que te necesito y tu piensas,
Que soy fuerte e independiente
Pero te confieso que te necesito
Como el café que tu bebes cada mañana
Como la esperanza en un roto corazón
Así te necesito amado mío, amado esposo.

Elia Santos
2020

Anhelos

Estos momentos no son eternos
Tantas historias tristes, tanto sufrimiento
Una vez más entiendo, que disfrutar y vivir
Es lo más acertado, no refutar la gracia
Y contemplar más la belleza
La compañía de aquellos; 
Que nos han dado fragmentos de sus vidas
Que ya su vida pende de un hilo
Y que se está rompiendo poco a poco
Cuando llegue el día prodigioso
Te abrazaré sin reparos, dejaré que me beses
Y besaré tu frente; dejaré atrás los complejos
Y tu que ya te fuiste; solo un abrazo me diste
Y mi cuerpo completo lo reclama constantemente
Añoro tanto tus caricias, esas caricias que no me diste
Y yo, sabiendo que no querías parecer débil
No quise que creyeras que yo sí lo era
!Ah! que absurdo me parece ahora
Si te tuviera enfrente, te abrazaría hasta que cedieras
Te peinaria y te daría un masaje
!Hasta un beso te daría!

Elia Santos
14 de abril 2020

Primer contacto

Un pequeño fragmento de mi vida que tuvo como escenario el hospital “Mario Catarino Rivas” en el año 2012.

Un baile de toda la vida

Era un día como cualquier otro, al menos así comenzó cuando me desperté aquel día, me encontraba en el hospital, estaba en sexto año de medicina (en Honduras son 8 años de formación), y hacía las tareas habituales que le corresponden a un estudiante; subir y bajar gradas, caminar de un lado a otro: entre el laboratorio, banco de sangre y tu sala asignada, y, como no había un lugar seguro donde dejar tus pertenencias, pues las andaba conmigo siempre, recuerdo que las metía en bolsos de tela que mi tía y mi madre elaboraban para mí, para que el peso no fuera tanto (La fibromialgia ya era mi fie amiga en ese tiempo y alguna otra patología…) en ese bolso cargaba de todo; libros, exámenes, instrumentos Médicos, jeringas, tubos de análisis…, y alguna mudada de ropa por si me tocaba algún turno (es lo que me encanta de la medicina, ni un día es igual a otro y nunca sabes cómo terminará.)

    Y fue así, subiendo las gradas del primer piso cuando me vibró el celular, era una llamada del coordinador de la carrera, era extraño que me llamara, así que contesté.

—Elia, ¿estás en la pasantía de pediatría verdad?

—Si doctor—contesté.

—Un nuevo alumno se trasladó de Tegucigalpa, y se va a integrar a la pasantía, se llama Ronaldo Aguilar, espero que lo introduzcas, le ayudes en que sea posible, le he dado tu número para que te hable y lo pongas al tanto.

     ¡Ya se imaginan la emoción! La carrera de medicina en San Pedro Sula para ese año no era numerosa, en mi promoción no superábamos los 35 alumnos y en la pasantía de pediatría solo éramos 7, 6 mujeres y 1 hombre, así que lo primero que hice fue contarles las nuevas noticias a mis compañeros, todas estábamos ansiosas de conocer al nuevo compañero, y el único varón estaba más que aliviado de ya no tener que estar solo con mujeres, ese día hablamos solo de eso e incluso al llegar a nuestras casas los chats fueron gran parte en imaginarnos como era, había hablado por celular con él para darle horarios y todo lo que se necesitaba.

    Al día siguiente al entrar al aula de clase mis ojos buscaron al «nuevo» y ahí estaba (debo confesar que hasta me arregle un poco más que de costumbre para la ocasión) ¡lastima que no era lo que esperaba! Intentamos hablarle, le hicimos muchas preguntas, pero él era hermético, de pocas palabras y se notaba que estaba muy incomoda con nosotras «nos miraba como a niñas» y es que todas teníamos alrededor de 23 años y él, ¿quién sabe?, parecía un poco mayor, de entrada, me había caído mal, muy mal y al pasar lo días ese sentimiento creció.

       Pero con el tiempo, tuvimos la oportunidad de conocernos más y nos convertimos en buenos amigos, la química entre nosotros fue creciendo, nos gustábamos era un hecho, pero éramos tan diferente, incluso él me había dicho que yo representaba todo lo que no le gustaba en una mujer «infantil, caprichosa y orgullosa» y él era «callado, poco divertido y no me daba la razón» así que ser amigos fue la mejor opción.

      Pasaron años y ya para mediados del 2016 después de varias relaciones fallidas de ambos, decidimos intentarlo y el intento nos llevo al altar un 13 de abril del 2019.

     Actualmente construimos un mundo juntos, y sobra decir que consiente mis caprichos, me abraza fuerte cuando me pongo infantil y lo que es esencial; siempre me da la razón y yo he descubierto que es muy divertido, me hace reír todo el tiempo y lo callado no se le quita, pero soy buena haciéndole hablar y cuando no lo logro, he aprendido a darme por vencida, aunque lo intento luego.

Elia Santos

13 abril 2020

Un solo mundo

No existe nadie como tu
Que me haga soñar y reír,
Ayer te observé en silencio
Sin que te dieras cuenta
Estabas absorto en algún mundo
Quizá desconocido para mí
Y sentí celos...
Estaré yo ahí?
Así que sin pensarlo
Te abracé por detrás
Y bese tu frente
Y tú, con una sonrisa tierna
Me abrazastes y me sentaste
Sobre tus piernas
Y así comprendí,
Que por muchos mundos
Que quieras crear
Siempre estaré ahí.


Elia Santos
Abril 2020

Tardes de lluvia

Cada tarde de lluvia nos veo a traves del tiempo, como si las gotas copiosas me transportaran a aquella tarde de lectura; libros van, libros vienen, nuestras mentes no se entorpecen a pesar del encierro, se vuelven ágiles, vuelan con ahinco, no se detienen, de vez en cuando, cruzamos unas palabras, comentamos lo leido, pero sin perder más tiempo nos perdemos cada una en su propia historia.

Y es lo que hacemos ahora, estamos inmersas en mundos diferentes, pero en esa misma tarde.

Elia Santos

Abril 2020

Puntos de algodón

Entreteji las dudas con algodón, mientras hilvanaba puntada atrás, con destreza cerré el corazón, luego continúe con mi sonrisa, y , cuando me di cuenta había zurcido hasta el alma, desesperada cogí una tijera, necesitaba cortar el hilo, era demasiado tarde, cuando lo corté ya había hecho el nudo. Así que lloré desconsolada, lloré tanto que las lágrimas empaparon hasta mi alma, y sin esperarlo, la puntada atrás se deshizo completamente por mis lágrimas !Menos mal que había hilvanado con algodón! !El corazón también volvía a estar abierto!