Anécdota ficticia, un matrimonio

En un pueblo vaciado vivían Domingo y Pilar, un matrimonio de setenta y un años de casados, no habían tenido la bendición de tener hijos y sus cuerpos ya marchitos y cansados ansiaban la muerte con desespero, se amaban como nunca. Su matrimonio había tenido algunos altibajos por la década de los setenta, noventa, ambos se reían al evocar tales tonterías. Ahora para ellos era una simplicidad de la vida sin ninguna importancia. Pilar no tenía a quien contarle sus confidencias, sus amigas ya no existían en forma humana en este mundo, existían en algunas fotografías y sobre todo en sus recuerdos, y Domingo no tenía con quien jugar al ajedrez o hablar sobre política, su mujer no era la mejor en esos temas.

Ambos por separado tenían el inmenso miedo de que uno se muriera primero dejando al otro solo quizás por varios años, Domingo tenía la costumbre de despertarse temprano y Pilar lo hacía más tarde, a Domingo eso le causaba mucha angustia, pues muchas veces acudía al cuarto de su mujer para ver si aún respiraba. Pilar se dormía ya pasada la media noche y observaba a su marido mientras dormía, se imaginaba que quizá un día ya no lo haría y dormiría sola.

Cierta tarde a la hora del café, ambos hablaron de sus miedos.

—No te preocupes Pilar, he estado pensando en una solución.

—¿Cuál sería? —preguntó Pilar con curiosidad. Ella sabía que no existía solución alguna, pues nadie puede controlar el futuro.

—Nada mujer bobadas mías —dijo Domingo. Su mujer no aceptaría jamás lo que él iba a proponerle así que planeo hacerlo solo.

A la mañana siguiente, preparo el zumo de naranja que tanto le gustaba a Pilar y le agregó una sustancia según el de liberación «veneno» dividió el zumo en dos vasos. Espero a que ella se levantara y así tener su último desayuno juntos. Cuando Pilar acudió a la cocina, la mesa estaba colocada y ella sorprendida agradeció con mucho sentimiento aquel detalle de su marido.

—Lo había olvidado hoy es nuestro setenta y un aniversario de bodas.

—Lo sé, hace años que no lo celebramos y hoy te daré el mejor regalo.

Cuando terminaron de desayunar ambos se sentaron en el mueble de la sala, Domingo abrazó a su mujer, quería morir abrazándola. Y así sucedió, Pilar se fue del mundo junto con su marido.

¡Vaya sorpresa! Domingo se enteró que no podía alterar el futuro, aún no era su hora, y se encontró deambulando en su casa a oscuras sin necesidad de comer ni dormir, su mujer no estaba. Domingo no pensó en las consecuencias de un suicidio.

Elia Santos

2020

Yo soy

Ojalá despertara en un día de mar
con el sonido de las olas
Bravas, incesantes y saladas.

Ojalá despertará suavemente
Con un susurro inexplicable
Y mis ojos al abrirse comprendieran

Y que la mañana fuese eterna
Y la tarde aún más
Que el momento de felicidad
Se detuviera en un año

Quisiera disolverme en partículas
y esfumarme a tus brazos
en el momento preciso

Ven y aléjame de los sueños
que tan pesadamente
me arropan cada noche

Pon tu mano en mi frente
disipa los miedos y euforias
Trata de alcanzar  las sombras
Y convierte en luz con un beso

No he de arrullarte mientras lloras
Mis brazos no sabrían hacerlo
no te tengo y ya siento el peso

Y como todo lo bueno,
el esfuerzo se convierte en dolor
Me acuesto, cierro los ojos, no te veo

No quiero contagiarte
Los huesos están sin piel
y mi carne magullada sin evidencias
No seré capaz de ocultarlo

No soy capaz de sonreír todo el tiempo
Y que mi lengua tenga sensación de hormigueo
Y aún así; te miró y me brindó

Cariño mío, no tengo nada que brindar
Mis pies caminan en falso
trastabilló en cada paso

Cómo podré sostenerte?
si me caigo no podrás levantarme
si intentas levantarme
te arrastraré conmigo

Pero si vienes, una promesa te hago
Podré amarte, besarte
Algún día si vienes...

Estos versos, serán una presentación
me introduzco en palabras
Abrazo con sentimientos.

Elia Santos
2020 


Experiencia de una escritora novel

Una lista de personas que han hecho más fácil la travesía

¡Hola a todos!

He decidido hacer esta entrada como una muestra de agradecimiento a todas las personas que me han ayudado, desinteresadamente, con mi libro “No lo leas“, “Colección de pesadillas”.

Les voy a contar mi progreso. Los que han leído Quién soy en el blog, sabrán que me gusta la literatura desde muy niña, de las románticas novelas que leía a muy corta edad haciéndome soñar y que mi madre me daba todo el permiso para leerlas. Mis favoritas eran las novelas de Barbara Cartland; leía y me imaginaba a mí misma siendo la escritora de esas grandes obras.

Escribí mi primera novela corta a los doce años. Intenté hacerla romántica como todas las que había leído, pero al sentarme a escribir no me conectaba, siempre envolvía mis historias con aventuras, liberación, protesta y lucha, quizá resultado del ambiente que me rodeaba. A pesar de que me encanta la literatura romántica, nunca he podido hacer una obra de ese género.

Con el tiempo me embarqué en el mundo mágico de la medicina, donde estar en la emergencia era lo más extenuante y maravilloso para mí y me olvidé de escribir, más nunca de leer. Escribía pequeños relatos, poesías que quedaban en los libros que leía, resultado de la inspiración del momento.

Al egresar como médico me enfrenté al mundo de una persona adulta. Mi madre no me apoyaría económicamente, no porque no quisiera, sino porque estudié con un crédito educativo que ella tendría que pagar.

Aunque no tardé en conseguir un empleo, la ansiedad y algunas patologías se apoderaron de mí y fue así como nació este blog en el año 2017, como un medio de desahogo que dejaba en cada línea de mis poesías.

Empecé a escribir otra novela y fue como una droga. No he parado de escribir, pero ¿de qué me servían tantos manuscritos en una memoria USB? Así que inicié mi búsqueda de editoriales… un mundo tan ensayado y escabroso y…, ¡por fin! Una editorial de coedición lanzó una de mis novelas “Prejuicios rotos”. En Honduras me fue bien, toqué puertas y muchas se abrieron dándome la oportunidad de venderlo como libro de lectura en las universidades, ya que tiene un trasfondo social. (Cuando digo “me fue bien” me refiero a que muchos leyeron mi libro, pues las ganancias eran pocas. Vendía mi libro casi al mismo precio que yo había pagado por ellos… esa es otra historia.)

Me casé con un ángel (hasta ahora), que me ha apoyado, cree en mí y en todo lo que hago. Nos mudamos a España con la meta de entrar en una residencia médica y así obtener la tan deseada especialidad. Aquí me di cuenta de que todo lo que había prometido la editorial de coedición no se cumplía al cien por ciento o quizá mis expectativas eran erróneas. Todo esto me llevó a pensar: «si publico otra vez, ¿qué haré con cien libros? En un país donde no conozco a nadie y en donde no tengo a mi familia? ¡Imposible!»

Aunque hay tantas opciones, hoy en día autopublicar es un lío, pero no me importó y lo hice. Empecé a buscar personas que hicieran reseñas de mi libro. Muchos cobran cifras exageradas para un libro que solo vale un dólar y pagar promoción en redes sociales no te garantiza nada.

Por eso he hecho esta entrada, para las personas que leyeron, me animaron y sin pedirles apoyo han hecho reseñas de mi libro.

Alejandro Gustavo, quien se tomó el tiempo de escribirme por Instagram y comentarme con detalle lo que le había parecido cada historia. Fue muy enriquecedor y divertido leer su análisis.

La chica del Universo, su apoyo constante en cada entrada y que haya leído mi libro me ha dado mucha ilusión.

Macalder, por sus buenos deseos y comentarios.

Gustavo Polo, estudiante de producción gráfica para televisión, por tan valiosa cooperación en su blog de YouTube. Me ha dado ideas de promoción en un mundo digital tan saturado; sin duda me ha sorprendido mucho.

Val, reseñadora de libros en Instagram, quien ha aceptado mi propuesta y le ha hecho una reseña a mi libro.

A Saricarmen, a quien siempre le voy a agradecer. Está conmigo desde el año 2017, fue una de las primeras personas en seguirme. Me ha ayudado con la redacción y estilo de mis entradas y, sin pedirle ayuda. Ahora es una gran amiga a la distancia. No la conozco personalmente, pero la imagino en su casa, cosechando y recolectando frutas…

Sé que he dejado muchos fuera; tendría que hacer muchas entradas para escribir los nombres de todos.

Solo me queda decirles que mi agradecimiento es tan grande que alcanza para todos y que estoy realmente sorprendida. Hay muchas personas que aportan un grano de arena para ayudar y cada grano es valioso para construir un sueño.

¡Besos a todos!

A mis libros

Este libro me ha acompañado desde el año 2001, mi fiel compañero.
No a los libros que he escrito.
Mis libros son aquellos de páginas embriagantes
Que llevan cada página mis huellas
Senderos que he recorrido hasta diez veces
Los libros que han tenido el poder de atraparme
Aquellos que sin querer, me han dibujado una sonrisa
en algún café vespertino.
A aquellos que he empapado con mis lágrimas
de angustia, ante el infortunio de sus personajes.
A los que les he revelado secretos, 
Y a aquellos que al terminar la última frase
Nos fundimos en un abrazo infinito.
Y sobre todo a aquellos que han hecho
que mi deseo de escribir sea mi mundo.

Elia Santos
23 abril 2020

Día del libro





Se vale soñar, tienes derecho a volar
Conocer el mundo entero
Tocar la nieve y probar lo salado del mar
Donde te encuentres lo puedes lograr
Basta con abrir el libro perfecto
y cada página quedará tatuada 
No en tu piel, sino en tus  recuerdos.

Elia Santos
22 de abril 2020

Autopublicación

Siempre le he tenido miedo a la autopublicación. Lanzarte solo, con un libro, puede resultar muy atrevido; pero teniendo experiencia con algunas editoriales de coedición, prácticamente es lo mismo. La única diferencia es que pagas una cantidad exorbitante de dinero, o te obligan a comprar cien de tus libros, cosa que no es tan  mala si tienes donde venderlos porque recuperas la inversión; pero si no lo haces, optas por regalarlos o guardarlos en cajas en algún lugar de tu casa.

Esta cuarentena a algunos nos está haciendo valientes. Me decidí y autoedité uno de mis manuscritos por Kindle publishing. Lo hice sola; no fue difícil pero sí un poco tedioso. En la misma web van dando los pasos a seguir.

Comparto esto porque estoy emocionada. No sé cómo va a ser el libro físico en tapa blanda; así que he encargado a mi marido que se compre un ejemplar para ver cómo es. Tiene fecha de entrega el seis de mayo. Les cuento después si llegó y bien y si lo maqueté bien.

Lo que más me gusta de esta opción es que yo le puse precio a mi libro y hay muchas opciones: el formato  en Kindle a un dólar, que puedes pasarlo a quince personas más, gratis; y el de tapa blanda a siete dólares. En las editoriales de autoedición son ellos quienes ponen el precio y es altísimo.

Quiero agradecer a mi amiga Saricarmen, porque ella fue un gran motor para que decidiera lanzar este proyecto que no sé cómo terminará.

Besos a todos,

Elia Santos

Obsesión

Laura era maestra de ciencias naturales de primaria; le gustaba compartir con los niños más pequeños de su salón de clases. Cada mañana seguía la misma rutina: bañarse, cambiarse y beber su taza de café; así pasaban los días.

Hasta que, cierto día, se despertó apenas cinco minutos antes. No había agua para bañarse y empezó a ponerse ansiosa. Se dijo a sí misma que el día continuaría como siempre, que nada malo sucedía; así que se cambió y se preparó su taza de café. Al primer sorbo se le derramó en su camisa blanca, que tan pulcramente llevaba. Ahí fue cuando comprendió que el día iba a ser malo y que no saldría de su casa hasta que todo fuera según sus planes diarios.

¿Cuántos días pasaron para que esto sucediera? Nadie lo sabe, ni ella misma. Cuando por fin se despertó a la hora prevista, se duchó, se cambió y el café no se derramó; entonces salió : ¡los niños eran adolescentes!

Elia Santos

Abril 2020

Te amo…

Te amo por la paciencia que tienen tus brazos
Cuando me abrazan fuertemente sin importarles,
Que de mi cuerpo salgan espinas.
Te amo por como me besas, ardiente y apasionado,
Sin importarte que mis labios se hayan congelado.
Te amo porque me desnudas despacio
Te amo porque esperas sin importarte las estaciones
Te amo porque sé que contigo estoy segura
Te amo por que te necesito y tu piensas,
Que soy fuerte e independiente
Pero te confieso que te necesito
Como el café que tu bebes cada mañana
Como la esperanza en un roto corazón
Así te necesito amado mío, amado esposo.

Elia Santos
2020

El mejor diario

Hace algunos años, era una preadolescente, conocí a una maestra jubilada, pasamos (mi madre, mi hermana y yo) un día frente a su casa, nos llamó con alegría, ella estaba frente a su casa, quiso el destino que ese día la encontráramos, no digo «conociéramos» en el pueblo donde crecí todos saben quién es cada uno. Así que entablamos una amena conversación, y la conversación nos llevó a los libros, nos hizo entrar a su casa ¡Era una coleccionista! nunca había visto tantas maravillas juntas, eran libros antiguos de pasta gruesa con ese olor característico a lignina.
Al ver nuestra emoción nos prestó unos cuantos, los llevamos a casa con mucha ilusión, los leímos; eran novelas hermosas, llenas de romance, aventura y sueños hechos realidad.
Desde ese día la visitamos a menudo, era una señora viuda y había perdido a su hija, vivía sola, era una de esas personas que nunca se olvidan, ella me regaló el libro que me salvo muchas veces del aburrimiento, la tristeza y la impotencia; me hizo soñar. Ese libro va conmigo a todas partes, desde que lo tengo en mis manos, es mi cómplice, un compañero y diario a la vez.

 

 

El mejor diario.