Presente

Me digo que la fuerza es la idea
De un avance seguro.
La perseverancia, se extingue
y se aplazan los plazos de permitirse soñar.
Se siente el miedo, la desesperanza,
El pánico ha reemplazado  la libertad.
Los árboles se extrañan y se agitan como siempre,
Apacibles y tranquilos.
Recordamos los días de antier, donde volábamos
Y nos abríamos pasos entre la multitud
Pero eso ya es agua pasada de la cual no podemos beber
Al menos por hoy.

Elia Santos
2020

Aguas

 

 

He bebido ríos de diferentes aguas

Y la sed no se calma

Aguas claras, refrescantes

Aguas turbias, insanas

Quisiera beberme el mundo entero

El mundo de otras aguas

Quisiera ser la sirena de aguas dulces

La ballena de aguas saladas

He intentado abrir mis horizontes

Y aquí sigo atrapada

Con la garganta seca

Con los ojos desbordados

Y el alma inquieta.

 

Elia Santos

2017-2020

 

Escribimos

Escribo a cuenta gotas
Palabras frágiles silentes
Creando senderos de embrujo 
Escribo con preámbulos 
Cargados de espacios, 
Limpios y marchitos 
Escribo con vehemencia 
Palabras suaves en susurros 
Escribimos llenos de esperanza 
Desbordando emociones
Sentimientos y derrotas.

Elia Santos

2018 modificada 2020

Anhelos

Estos momentos no son eternos
Tantas historias tristes, tanto sufrimiento
Una vez más entiendo, que disfrutar y vivir
Es lo más acertado, no refutar la gracia
Y contemplar más la belleza
La compañía de aquellos; 
Que nos han dado fragmentos de sus vidas
Que ya su vida pende de un hilo
Y que se está rompiendo poco a poco
Cuando llegue el día prodigioso
Te abrazaré sin reparos, dejaré que me beses
Y besaré tu frente; dejaré atrás los complejos
Y tu que ya te fuiste; solo un abrazo me diste
Y mi cuerpo completo lo reclama constantemente
Añoro tanto tus caricias, esas caricias que no me diste
Y yo, sabiendo que no querías parecer débil
No quise que creyeras que yo sí lo era
!Ah! que absurdo me parece ahora
Si te tuviera enfrente, te abrazaría hasta que cedieras
Te peinaria y te daría un masaje
!Hasta un beso te daría!

Elia Santos
14 de abril 2020

Primer contacto

Un pequeño fragmento de mi vida que tuvo como escenario el hospital “Mario Catarino Rivas” en el año 2012.

Un baile de toda la vida

Era un día como cualquier otro, al menos así comenzó cuando me desperté aquel día, me encontraba en el hospital, estaba en sexto año de medicina (en Honduras son 8 años de formación), y hacía las tareas habituales que le corresponden a un estudiante; subir y bajar gradas, caminar de un lado a otro: entre el laboratorio, banco de sangre y tu sala asignada, y, como no había un lugar seguro donde dejar tus pertenencias, pues las andaba conmigo siempre, recuerdo que las metía en bolsos de tela que mi tía y mi madre elaboraban para mí, para que el peso no fuera tanto (La fibromialgia ya era mi fie amiga en ese tiempo y alguna otra patología…) en ese bolso cargaba de todo; libros, exámenes, instrumentos Médicos, jeringas, tubos de análisis…, y alguna mudada de ropa por si me tocaba algún turno (es lo que me encanta de la medicina, ni un día es igual a otro y nunca sabes cómo terminará.)

    Y fue así, subiendo las gradas del primer piso cuando me vibró el celular, era una llamada del coordinador de la carrera, era extraño que me llamara, así que contesté.

—Elia, ¿estás en la pasantía de pediatría verdad?

—Si doctor—contesté.

—Un nuevo alumno se trasladó de Tegucigalpa, y se va a integrar a la pasantía, se llama Ronaldo Aguilar, espero que lo introduzcas, le ayudes en que sea posible, le he dado tu número para que te hable y lo pongas al tanto.

     ¡Ya se imaginan la emoción! La carrera de medicina en San Pedro Sula para ese año no era numerosa, en mi promoción no superábamos los 35 alumnos y en la pasantía de pediatría solo éramos 7, 6 mujeres y 1 hombre, así que lo primero que hice fue contarles las nuevas noticias a mis compañeros, todas estábamos ansiosas de conocer al nuevo compañero, y el único varón estaba más que aliviado de ya no tener que estar solo con mujeres, ese día hablamos solo de eso e incluso al llegar a nuestras casas los chats fueron gran parte en imaginarnos como era, había hablado por celular con él para darle horarios y todo lo que se necesitaba.

    Al día siguiente al entrar al aula de clase mis ojos buscaron al «nuevo» y ahí estaba (debo confesar que hasta me arregle un poco más que de costumbre para la ocasión) ¡lastima que no era lo que esperaba! Intentamos hablarle, le hicimos muchas preguntas, pero él era hermético, de pocas palabras y se notaba que estaba muy incomoda con nosotras «nos miraba como a niñas» y es que todas teníamos alrededor de 23 años y él, ¿quién sabe?, parecía un poco mayor, de entrada, me había caído mal, muy mal y al pasar lo días ese sentimiento creció.

       Pero con el tiempo, tuvimos la oportunidad de conocernos más y nos convertimos en buenos amigos, la química entre nosotros fue creciendo, nos gustábamos era un hecho, pero éramos tan diferente, incluso él me había dicho que yo representaba todo lo que no le gustaba en una mujer «infantil, caprichosa y orgullosa» y él era «callado, poco divertido y no me daba la razón» así que ser amigos fue la mejor opción.

      Pasaron años y ya para mediados del 2016 después de varias relaciones fallidas de ambos, decidimos intentarlo y el intento nos llevo al altar un 13 de abril del 2019.

     Actualmente construimos un mundo juntos, y sobra decir que consiente mis caprichos, me abraza fuerte cuando me pongo infantil y lo que es esencial; siempre me da la razón y yo he descubierto que es muy divertido, me hace reír todo el tiempo y lo callado no se le quita, pero soy buena haciéndole hablar y cuando no lo logro, he aprendido a darme por vencida, aunque lo intento luego.

Elia Santos

13 abril 2020

Desertor

Al cielo cantaron las aves

Desde el día en que te fuiste

Nos dejaste sin aviso,

No necesitamos trajes negros

Ni una cara triste,

Ni pañuelos de tristeza

Desde que te fuiste

Lo único que hicimos

Fue luchar y tratar de ser felices

Cobarde, decepcionado

No nos dejaste otra opción

Que ser valientes y pelear.

Elia Santos

Abril 2020

El visitante que no volvió

Llegaba dos veces cada año, recuerdo que siempre lo esperaba ansiosa, incluso algunas veces con curiosidad, y,  no es que deseara verlo,  la verdad era que no entendía mis sentimientos hacia él, algunas veces y más al principio sentía dudas, luego lo sustituí por miedo y al final, en su última visita, solo sentía indiferencia.

        Y así fue, como aquel visitante se quedó en el olvido, se volvió tierra seca, y , cuando hizo un viento muy fuerte, se disolvió en el aire.

 

 

Elia Santos

abril 2020

Tardes de lluvia

Cada tarde de lluvia nos veo a traves del tiempo, como si las gotas copiosas me transportaran a aquella tarde de lectura; libros van, libros vienen, nuestras mentes no se entorpecen a pesar del encierro, se vuelven ágiles, vuelan con ahinco, no se detienen, de vez en cuando, cruzamos unas palabras, comentamos lo leido, pero sin perder más tiempo nos perdemos cada una en su propia historia.

Y es lo que hacemos ahora, estamos inmersas en mundos diferentes, pero en esa misma tarde.

Elia Santos

Abril 2020

No es un buen día para escribir

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Letras quebradas silenciadas y torcidas

Que rebotan en ideas delirantes al unísono

Del alma que las crea

Se ha quedado sin coherencia

Ha creado barreras entalladas en inciertos

El paisaje de la ventana ha desaparecido

Después de todo la magia existe

Y tu mi amor, elegiste mal, pobre de ti

Pues he escogido un mal día para escribir.

 

Elia Santos

Diciembre 2019