literatura

La Raza Humana

La Raza Humana

La Raza Humana

“La raza humana necesita un desafío intelectual.

Debe ser aburrido ser Dios,

y no tener nada que descubrir”.

Stephen Hawking.

literatura

Amo tu lujuria

GRANO ROJO

Perdón por mis modales
en mi vida nadie nada
no me educaron fina
ni tengo mentira en la sonrisa.

Sin mover bien las manos
ni retocarme el pelo
Solo siento atracciones
no sé buscar tu abrazo.

Últimamente vivo con ojeras.

Sólo miro adelante,
no me fijo en quién viene por los lados
ni percibo quién llega por detrás.

Solo siento tu lujuria y egoísmo,
el alma anda perdida
delira en dormitorios
No confió en lo que se mueve frente a mí.

Disculpa, te siento estás aquí,
no te he visto hasta ahora.
Perdón por no saber
cómo actuar si estás cerca.

Dispensa este desbarajuste mío
no contaba que vendrías.
Quería que me amaras
ese amor que da ganas de amar más.

Lento y largo y mucho más que tengo escalofrío.

Leonardo Sanz. República Dominicana.
El cuarto de la lujuria. Tela acrílico 120X152 – Artelista

Perdón por los libros esparcidos entre…

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literatura

Escribir inconsciente — Weblog Romulaizer Pardo México Códice digital

Un artículo excelente, a tener en cuenta.

Existen varios tipos de escritores, para mí un escritor es aquel que se ha graduado de una carrera en letras o literatura, o aquellos que han escrito cientos de libros y viven de ello. Yo estoy muy lejos de ambos escenarios, pero me gustó el artículo porque me he encontrado con escritores con título universitario en letras o afines criticando que un médico como yo se quiera hacer un espacio en el mundo de las letras.

Siempre me he considerado una lectora, paso más tiempo leyendo que escribiendo, pero también pienso que las letras y el poder de las palabras es un derecho universal con el que podemos expresarnos independientemente de nuestro título universitario.

A veces parece más sencillo seguir modelos y formas de expresión que la propia invención de una escritura personal. Hay que cultivar mucho la lectura para escribir. No obstante, la capacidad simbólico de lo escrito puede traducirse en una expansión de la consciencia. Personalmente soy una persona que emplea de forma inconsciente el lenguaje, como […]

Escribir inconsciente — Weblog Romulaizer Pardo México Códice digital
literatura

El maestro, en tiempos de coronavirus

El maestro, enfrentándose a la tecnología

Hoy quiero hacer una entrada especial, dedicada a los maestros. Quizá muchos no pensamos en ellos en estos momentos de cuarentena. Mi madre es maestra de secundaria por lo que se me hace más fácil conocer los momentos difíciles que están pasando.

Lo que voy a escribir lo hago en base a mi país «Honduras» aunque he tenido contacto con maestros de aquí en España.

Mi madre como muchos maestros más se enfrentan al reto de asignar tareas, hacer llamadas y video clases sin las herramientas necesarias. Ella trabaja en un área rural en Yoro, y muchos de sus alumnos no tienes acceso a internet y otros no tienen un móvil inteligente, mucho menos idea de como usar esta tecnología, algunos alumnos quizá solo tiene una radio en casa.

Y para hacer peor el escenario, muchos maestros tampoco tienen esta tecnología, viven en áreas donde el internet tiene una mala conexión o donde la energía eléctrica se va constantemente. Muchos se enfrentan al reto de enfrentarse por primera vez a la tecnología, y esto no debe ser motivo de burla ni de pánico, simplemente tenemos que ser solidarios, reconocer las fallas de un sistema e intentar hacer un plan para fortalecer estas fallas.

Estoy orgullosa de mi madre, no se da por vencida, entre mi hermana y yo, a la distancia, cada una en lugares diferentes le ayudamos y explicamos la tecnología, aplicaciones que a decir verdad ni nosotras conocíamos, pero por nuestra edad es más fácil entenderlas.

Sacaremos muchas cosas buenas de todo esto; unidad, solidaridad y aprendizaje. Así que por favor no cometamos el error de hacer juicios y burlas equivocados contra los maestros y alumnos que son nuevos en el mundo de la tecnología. Estoy segura de que son profesionales y alumnos excepcionales y con solo el hecho de que sean perseverantes y quieran aprender les da un valor incalculable.

Un aplauso a todos ellos.

Elia Santos

22 de mayo 2020

literatura

Marisol fotógrafos

Por motivo del pronto lanzamiento de mi libro infantil “John Dann y la chispa de luz” fui a hacerme la fotografía para la nota de autor, siempre me las ha tomado mi marido o una amiga muy especial, pero para este libro quería una foto profesional.

Buscando en la web di con el estudio de Marisol, en Ávila, así que luego de leer las reseñas y hablar por teléfono con ella, concertamos la cita. Pensé que solo me iba a sentar en una silla y ya. Pero no fue así, hizo varios escenarios e incluso me dio más fotografías de las que necesitaba. Al comentarle mis futuros proyectos su creatividad y profesionalismo se hicieron notar.

Cada día estoy más agradecida y convencida que hay mucha gente bondadosa y con ganas de apoyar.

Muchas gracias Marisol!

literatura, micro relato

El silencio y la soledad

reflexion la ventana del hospital

Era un pueblo árido, olvidado por los hombre, y según algunos pobladores olvidado también por Dios, ya nadie se atrevía mirarse a los ojos, mucho menos darse la mano, caminaban como autómatas al ritmo del silencio, tenían vergüenza de sus vidas.

¿Tiene ritmo el silencio? -Se preguntó Luis mientras observaba la tarde parsimoniosa número catorce mil novecientos de su vida, desde la ventana enmohecida llena de polilla de su pequeña sala, él había tenido la osadía de observar a cada persona de aquél mísero pueblo y escribía, cada palabra salía a cuenta gotas, mudo en el silencio de palabras sus manos contagiadas se entumecían, cada personaje de su obra no tenia voz ni estructura, cada tarde observaba la calle y al caer la noche cerraba tembloroso las páginas en blanco de su libro, siempre leyendo el titulo que tantos años le había llevado escribir; “El silencio y la soledad”

Elia Santos

2018

literatura

VIEJO RECUERDO

Me ha encantado, escuchar y leer.

Gloriaecrit

Viejo recuerdo
Que de olvidadas promesas surges,
Al llegar me dijiste: tengo frio
Y mi calor yo te di.

Luego me dijiste:
Hambre tengo de amor
Y mi cuerpo te ofrecí.

Entonces, sin pena me dijiste
Tengo sueño:
Y en mi lecho te instalé.

El recuerdo se durmió.

Te cuidé
Pero las heridas adormecidas
no cicatrizan jamás.

Creative Commons License

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literatura, micro relato

En el consultorio de un psiquiatra

Psiquiatra, lluvia de ideas

—Tu ansiedad es sin duda consecuencia de tus preocupaciones, te preocupas mucho por el futuro.

«Vaya, ya lo sabía»

» ¿Qué haces durante el día?

—Estudio, la mayor parte del tiempo, en mis horas de descanso, miro alguna serie, leo un poco.

—¿Haces alguna actividad que te relaje?

—Escucho música, voy de tiendas, veo películas.

—¿Cuántas horas al día estudias?

—Diez horas, usted entiende como médico, tengo que estudiar bastante.

—¡Vamos! Pero tienes que dejar tiempo para el ocio.

Me quedé en silencio, todo lo que me decía ya lo sabía, empezaba a estar incomoda, era mi primera vez en el psiquiatra, buscaba ayuda para mi ansiedad.

» Dime, si pudieses alargar un día sin que nadie se diese cuenta, por ejemplo, convertir un día a cuarenta y ochos horas ¿qué harías?

—Leería—respondí sin dudarlo. Mientras pensaba en los libros que leería en esas 24 horas extras, quizá por fin terminaría de leer «Guerra y paz» de León Tolstói o podría terminar aquella saga que había empezada hace dos años. En mi biblioteca de Kindle tenía un libro que se llamaba «Milena o el fémur más bello» creo que así se llamaba, tenía buenas reseñas, o si sale a la luz por fin el nuevo libro de George R.R Martin. Incluso podría sacar de la biblioteca un libro que me había llamado la atención «Cartas de amor de grandes hombres.»

—¡Vamos! No todo en la vida es estudiar, podrías ir a tomarte una caña con tus amigos, ir a un bar, convivir con más gente.

«¿No se suponía que nadie se daría cuenta? Qué sentido tendría entonces salir con amigos, a no ser que cayera en un agujero negro, regresaría como si nada, pero entonces, yo no me habría dado cuenta y no haría nada, los demás estarían preocupados, estaba realmente confundida, o quizá ellos caería en un agujero negro, tampoco tenía mucha lógica, porque no pasaría tiempo con ellos»

—Tiene razón Doctora, lo mejor sería convivir con mis amigos —dije al darme cuenta que ella no comprendía lo imaginativa que podía ser en algunos temas y quizá ese era mi principal problema. Lluvia de ideas y pensamientos.

Elia Santos

2020

literatura, Poesía

El tiempo y los libros

Libros, tiempo para leer

Vuela el tiempo con alas multicolores
Dejando fragancias de diferentes aromas
No se detiene, no admira la inmensidad
Le gusta viajar rápido, sin maletas ni despedida
Si pudiese detener unos instantes
O lo que es mejor, convertir horas en días
Imagino disparates, lo sé
Quién piensa en detener el tiempo
Pero y si se pudiera, qué haría
Empieza la lista mental...
Es innumerable
Sin duda leería libros.

Elia Santos