Un solo destino

Mi mente ansiaba conocerte

No porque te amase ni porque deseara que lo hicieras

Ansiaba conocerte solo por curiosidad, por novedad.

Pero algunos destinos ya vienen escritos.

Entré a la estancia, llena de luz, de jovialidad

Mis ojos te buscaron al instante, lo intuí no eras especial

Pero comprendí que tu también deseabas conocerme

Solo por curiosidad, nada más.

Tu presencia y la mía se hicieron mas fuertes

Hasta llegar al punto de eclipsar cada momento

En aquella estancia donde solo  tu y yo existíamos

Mis sueños y los tuyos por separados

Sin comprender aún, que eran uno solo.

Ahora cuando te siento tan mio

Grabado en mi piel en todo momento

Y hasta cuando la Luna nos abriga por completo

Comprendo, que hay destinos que ya viene unidos

A través del tiempo.

Elia Santos

2017

Navegante

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Y de cierto modo y sin preámbulos

Me arrancaste con los dientes

La ilusión de verte navegando sin descanso

Eres el navegante que ha descubierto

Los puertos secretos de mi enmarañada vida

Me arrancaste con las uñas la soledad

Dime marinero, que otros puertos has descubierto?

Dime, hay alguno mas bello que los míos?

¡Ah! incesante descubridor de mares.

He arrancado tu bandera de mi puerto

He arrancado con mis dientes tus recuerdos

He encontrado la felicidad en el viento

Que azota desde el norte mi ventana.

Elia Santos

2017

El tiempo y los libros

Libros, tiempo para leer

Vuela el tiempo con alas multicolores
Dejando fragancias de diferentes aromas
No se detiene, no admira la inmensidad
Le gusta viajar rápido, sin maletas ni despedida
Si pudiese detener unos instantes
O lo que es mejor, convertir horas en días
Imagino disparates, lo sé
Quién piensa en detener el tiempo
Pero y si se pudiera, qué haría
Empieza la lista mental...
Es innumerable
Sin duda leería libros.

Elia Santos

“Poema a la madre” de Héctor Gagliardi

Héctor Gagliardi

Yo fuí medio consentido,
por ser el hijo menor,
y ya mi hermano el mayor,
me llamaba “el preferido”.

Razones habrá tenido,
cada vez que me corría,
detrás de ella me ponía,
y ya estaba protegido.

Si mi padre me mandaba,
a la cama sin comer,
la veía aparecer,
haciendo que se enojaba,

y a escondidas me pasaba,
la parte mía en un plato,
y “en la próxima ¡te mato!”,
-me decía- y lagrimeaba.

Aquel delantal mojado,
de lavar en la pileta,
y que retorcía inquieta,
porque alguno había avisado,

que el hijo se había peleado,
con otro chico en la esquina,
y al rato yo aparecía,
con un ojo amoratado.

Me acuerdo lo que sintió
la vez del pantalón largo,
fue un momento muy amargo,
me miraba, me tocó,

decía: “cómo creció,
si ayer lo hacía dormir”,
y al quererse sonreír,
el llanto la traicionó.

Igual que muchos creí
que sabía demasiado,
por unos labios pintados
del lado de ella me fui,

y aquel día en que volví,
arruinado y amargado,
en vez de dejarme a un lado,
se puso a rezar por mí.

Cómo castiga la vida,
cómo traiciona la gente,
cómo se dobla la frente
por un plato de comida,

no hay uno que no te pida
su parte por un favor,
y se calcula el valor
que pueda tener tu herida.

Solo ella,… ella comprende,
el dolor de tu mirada,
porque su vista cansada,
desde chico nos entiende.

Solo ella te defiende,
porque sos su misma sangre,
y solo te da una madre,
la amistad que no se vende.

Yo quería hacerle versos
como ella merecía,
¡Los empecé tantas veces!,
y no salgo del comienzo,

es que a una madre, yo pienso,
¿qué se le puede escribir?
sólo se puede decir
en la ternura de un beso.

El autor de esta hermosa poesía, fue un argentino nacido en Buenos Aires en el año 1909. Estuvo muy ligado al mundo del tango, género del cual fue letrista y recitador. Su obra poética es abundante, destacándose su lenguaje sencillo y barrial.

No es uno de los escritores latinoamericanos más conocidos, pero es bueno recordar su obra, ya que influyó en la vida de miles de personas humildes.

Como su contexto cultural es el del tango, tiene mucha influencia el lunfardo. El lunfardo es una jerga nacida en las cárceles, que luego se traslada al hablar cotidiano de los argentinos cercanos al puerto de Buenos Aires. Es por esto que hay que estar embebido de sus expresiones y tener conocimiento de las costumbres para comprender sus poesías.

Esta necesidad tiene un porqué. Héctor Gagliardi fue siempre un alma sencilla, que le escribió a las cosas sencillas de su tiempo. Como en este poema, que podríamos regalar en el Día de la Madre como una caricia para el alma.

Vamos a prestar atención a ciertos detalles de esta poesía. Es muy fácil de comprender, no tiene recursos complicados, no usa un léxico elevado. Porque se enfoca en llegar a lo que todo el mundo puede sentir, sin necesidad de mucha erudición.

Y algo que todos podemos sentir, sin duda, es el amor de nuestras madres. Como este hombre que cuenta que la suya tenía el delantal mojado por la pileta. Esto significa que ella lavaba ropa para ayudar a la economía del hogar. Eran muy pobres, pero trabajadores.

Otro detalle que hay que explicar, es que cuando habla de la primera vez que usó pantalones largos, tiene un significado cultural. El usar un pantalón largo era el ingreso a la adultez, era empezar a ser grande. Y eso, a cualquier madre le cuesta.

Quise traer esta poesía simple, para hacer un momento de reflexión. Pensemos cuántas veces valoramos lo que significa una mamá y todo lo que le debemos a la nuestra. Como dice el poeta, digámoslo con un beso.

Yo soy

Ojalá despertara en un día de mar
con el sonido de las olas
Bravas, incesantes y saladas.

Ojalá despertará suavemente
Con un susurro inexplicable
Y mis ojos al abrirse comprendieran

Y que la mañana fuese eterna
Y la tarde aún más
Que el momento de felicidad
Se detuviera en un año

Quisiera disolverme en partículas
y esfumarme a tus brazos
en el momento preciso

Ven y aléjame de los sueños
que tan pesadamente
me arropan cada noche

Pon tu mano en mi frente
disipa los miedos y euforias
Trata de alcanzar  las sombras
Y convierte en luz con un beso

No he de arrullarte mientras lloras
Mis brazos no sabrían hacerlo
no te tengo y ya siento el peso

Y como todo lo bueno,
el esfuerzo se convierte en dolor
Me acuesto, cierro los ojos, no te veo

No quiero contagiarte
Los huesos están sin piel
y mi carne magullada sin evidencias
No seré capaz de ocultarlo

No soy capaz de sonreír todo el tiempo
Y que mi lengua tenga sensación de hormigueo
Y aún así; te miró y me brindó

Cariño mío, no tengo nada que brindar
Mis pies caminan en falso
trastabilló en cada paso

Cómo podré sostenerte?
si me caigo no podrás levantarme
si intentas levantarme
te arrastraré conmigo

Pero si vienes, una promesa te hago
Podré amarte, besarte
Algún día si vienes...

Estos versos, serán una presentación
me introduzco en palabras
Abrazo con sentimientos.

Elia Santos
2020 


Corazón coraza, de Mario Benedetti

Mario Benedetti, poesía romántica

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Por esto mismo, dejó en su testamento un último deseo. Crear con sus bienes la Fundación Mario Benedetti, para el apoyo a la literatura y la lucha por los derechos humanos. Uno de los representantes más conocidos entre los escritores latinoamericanos es Mario Benedetti. Este escritor, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo nació en el año 1920 y falleció hace poco tiempo, en el año 2009.

Es inmensa su obra, habiendo dejado escritos más de 80 libros que se tradujeron a numerosos idiomas. Su vida ha sido interesante más allá de su producción, y es bueno hacer un recorrido por ella para entender sus escritos. Fue siempre una persona comprometida, con ideales que le valieron el exilio de su país.

El estilo que lo caracteriza es sencillo. No utiliza un lenguaje difícil de comprender ni figuras retóricas complicadas. Sus poemas son el reflejo de sus convicciones, y por esto son accesibles a todo el mundo. Benedetti siempre se preocupó por la difusión de las letras.

Este poema que hemos leído nos acerca a su estilo de escritura y sus temas favoritos. Ha sido un escritor muy romántico, y la temática amorosa es recurrente. En su vida personal, conoció al amor de su vida muy joven y se casó con ella a los 26 años. Sólo se separó de su mujer cuando debió vivir exiliado, porque ella cuidaba de las madres de ambos.

Volviendo al poema, es hermosa la forma en que se refiere a un amor no correspondido. El lector siente la lejanía y la cercanía en un mismo verso: “la noche pase y yo te tenga y no.”

El mismo título es un juego de sonidos entre corazón y coraza. El centro de la sensibilidad y el amor, objeto del deseo de un enamorado, envuelto en una armadura que lo vuelve inaccesible.

Es realmente bello y gratificante, porque podemos sentirnos identificados con lo dicho en la poesía. Pero, aunque no lo hagamos, la sencillez de sus palabras nos lo hacen comprensible y cercano.

Un canto a mi pueblo

Extrañando con nostalgia el pequeño pueblo donde crecí. Antes podía visitarlo dos o tres veces al año, ahora solo puedo recordarlo.

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He despertado, con el aroma natural del día

Con el viento acariciando mi sonrisa,

Desde mi ventana veo el milagro de la tierra

Que sutilmente brilla, con una sublime milpa

Fruto de un arado extenuante y sudores benditos.

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Pueblo hermoso que me vio crecer

Me sorprendió dejar mi niñez

Me abrigó en mis fantasias

Ha ocultado mis vivaces sueños

Ha solapado mis travesuras

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Y aquí vuelvo a ti, a disfrutar

El pan recién salido del horno de barro

Suave y calentito, con aroma a infancia

Aroma a hogar, aroma a mi esencia

El café se agita con su aroma;

Ya son las tres de la tarde.

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Disfrutando del pueblo donde crecí; Yoro, Yoro, en este feriado Morazanico de tres días, mañana vuelvo a la ciudad donde nací, la ciudad donde trabajo, la ciudad industrial de mi país; San Pedro Sula, Cortés. Ambas ciudades hermosas.

El Consejo Maternal

el consejo maternal

El día de las Madres, en Honduras lo celebramos el segundo domingo de Mayo, sin duda no hay cosa más hermosa que el amor maternal, sin querer al pensar en el regalo que le haré a mi Madre recordé todos mis años de escuela y colegio, siempre celebraba el día de la Madre con entusiasmo y me anotaba en todas las actividades, baile, declamar poesía, canto (aunque soy pésima en eso), pintura (no tengo nada de habilidad), sin duda lo mío era declamar, de hecho mi primer premio por escribir me lo gané escribiendo un poema para el día de las Madres, no fue un premio ostentoso, el ganador lo recitaba en la celebración del día de la madre, algo que me llenó de orgullo, en fin…. me he salido del contexto al escribir estas líneas, es que me emociona recordar mis años de colegio. Les quiero hablar de un poema muy especial para mí, un poema que lo recitamos tanto mi hermana y yo para el día de las Madres, y que cuando lo leí por primera vez me saco algunas lágrimas, de hecho aún lo hace, reacción que tiene en muchas Madres al escucharlo, se los dejos para que compartan conmigo esta poesía tan hermosa, si alguno ha leído a Olegario Víctor Andrade, seguro ya sabe de lo que hablo.

EL CONSEJO MATERNAL

Ven para acá, me dijo dulcemente
mi madre cierto día;
(aún parece que escucho en el ambiente
de su voz la celeste melodía).

Ven, y dime qué causas tan extrañas
te arrancan esa lágrima, hijo mío,
que cuelga de tus trémulas pestañas,
como gota cuajada de rocío.

Tú tienes una pena y me la ocultas.
¿No sabes que la madre más sencilla
sabe leer en el alma de sus hijos
como tú en la cartilla?

¿Quieres que te adivine lo que sientes?
Ven para acá, pilluelo,
que con un par de besos en la frente
disiparé las nubes de tu cielo.

Yo prorrumpí a llorar. Nada, le dije;
la causa de mis lágrimas ignoro,
pero de vez en cuando se me oprime
el corazón, y lloro.

Ella inclinó la frente, pensativa,
se turbó su pupila,
y, enjugando sus ojos y los míos,
me dijo más tranquila:

– LLama siempre a tu madre cuando sufras,
que vendrá, muerta o viva;
si está en el mundo, a compartir tus penas,
y si no, a consolarte desde arriba…

Y lo hago así cuando la suerte ruda,
como hoy, perturba de mi hogar la calma:
¡ Invoco el nombre de mi madre amada,
y, entonces, siento que se ensancha el alma !

Olegario Victor Andrade
(1839-1882)

Toda tuya

Quisiera darte un fragmento de mi vida
de esos pequeños que no conoces.

Quisiera arrancarme un pedazo de infancia
envolverlo en esperanzas.

Hay tormentas que me siguen

No llueve en nuestro hogar
no hay nubarrones grises.

Quisiera regalarte mis pensamientos,
fugaces, mudos y sin vida.

Ya no hay nada que esconder
y mucho que decir...

Te regalo un pasado que no puedo colorear.

Te brindo mis sueños de adolescente,
que florecían día a día como una flor en abril.

Te doy un pedazo de mi mundo,
arcoiris y sombras.

Te brindo con humildad lo desconocido;
el futuro con pinceles, tintura de colores.

Elia Santos
2020