El ahora, lo cotidiano

Caminaba absorta por la estrecha vereda que conducía a cualquier parte, sus pensamientos estaban puestos en un solo tema «El verano».

    Solía disfrutar cada uno de sus días, era la oportunidad perfecta para descansar bajo la sombra de un árbol, las tardes encantadas e interminables sobre el césped y un buen libro eran la combinación perfecta de tan calurosos días, la lista de actividades era interminable, a diferencia de otros años este, no podría viajar e ir a la playa. Con fastidio observó sus brazos pálidos, la idea de pasar un año completo con ese color de piel le causo enfado.

    «Ya nada es como antes. pensó.» levantó la vista y vio en el cielo los pájaros surcar el cielo y por un momento sintió envidia de ellos. Se dio cuenta que llevaba mucho tiempo caminando y cuando reparó en ello recordó que su tiempo al aire libre había terminado, había robado minutos que pertenecían a otro grupo y se preocupó porque el regreso sería más lento; sus piernas estaban adoloridas, así que lo más rápido que puso emprendió el regreso a su hogar sin detenerse a admirar el cielo o los árboles, «mañana estaré pendiente de la hora. pensó frustrada.»

Elia Santos

2020

Consecuencias del coronavirus

Cada viernes por la tarde tres amigas se reunían para contar las novedades de la semana, era una costumbre tan arraigada, que ya ni tan siquiera se llamaban para confirmar su cita en su acostumbrado café vespertino. Y así pasaron los años, hasta que cierto día fue necesario hacer la llamada de confirmación, las noticias ensombrecieron ese día y una impactante noticia; el café estaría cerrado hasta nuevo aviso.

Y por primera vez, aquellas tres mujeres hicieron uso de algo que los jóvenes usaban tanto “Videollamada grupal” y para avanzar más en la tecnología; un grupo de WhatsApps. Y de esa forma aquellas tres mujeres valoraron la tecnología, recordando con nostalgia su lugar de años, el cual era su tema de conversación, pues no tenían novedades que contar.

Elia Santos

2020